Elefanta a la sala

textos creativos

Se abre el telón, aparece un pelirrojo enseñando el trasero. ¿Título de la película? El cañón del colorado. Toda la vida pensé que esta película existía de verdad, que era un western de esos con música de Henry Mancini y un elenco de “buenos, feos y malos” actores, barbudos y arrugados por el sol, que parecen haber envejecido de repente. Pues resulta que no, que no existe tal flim. Sí, he dicho flim (se lo he tenido que descorregir al corrector tres veces). Y lo he dicho expresamente, para reforzar la idea que quiero transmitir. “Ser o no ser”, como diría Ernst Lubitz ¡Qué más da! Independientemente de si existe o no, de si la he visto o no, podría haberme marcado la vida de alguna manera u otra. El cine es ficción ¿O no?

Siempre me ha gustado mucho ir al cine. Y no me refiero únicamente a la acción de verlo. Me da igual que sean obras de arte (del séptimo) o simples “blockbusters” (que sería el equivalente en su género a los bestsellers literarios), me gusta ir a las salas de cine. Suelen tener la temperatura ideal, tanto en verano como en invierno, por lo que son una excelente elección (elección personal, ahora hablo de mí, luego ya veremos) para buscar refugio ante las inclemencias meteorológicas y las “Crueles intenciones” de uno mismo con el mundo exterior. Si alguna vez desaparezco, antes de llamar a la Policía o a los hospitales, hay “Un lugar en el mundo” donde deberíais buscar primero: en una sala de cine.

¿Qué queréis que os diga? Dentro de un cine me relajo, bueno, no siempre. A veces me descojono. Como cuando un equipo de la agencia donde trabajaba hace muchos años participó en la organización del pre estreno de “Matrix 3”, por encargo de uno de sus patrocinadores, que era un cliente muy importante: Samsung. Cuando se acabó la película y encendieron las luces, no me lo podía creer. No me refiero a la mierda que acababa de ver, eso ya me lo esperaba, sino a lo que había sucedido en la sala.

Todavía tengo grabadas en la retina las imágenes de esos señores vestidos de negro desperezando sus cuerpecitos y practicando ejercicios circulares con la cabeza (bueno, eso sería la niña del exorcista), más bien con sus cuellos. Me pregunto si los coreanos todavía tienen secuelas musculares y si se les occidentalizaron los ojos después de visionar toda la película (in)cómodamente sentados en las butacas de la primera fila del cine Urgell de Barcelona. ¡Les reservamos la Fila 0 en la primera fila! ¿Who’s your Daddy, baby? No me extiendo más porque por mucho que lo intenten vender, Matrix no es cine, es un videojuego de serie B. Y si no que se lo pregunten a los de Samsung, si se les hizo larga o qué.

Pongamos que os pregunto cuál es la película de vuestra vida, o vuestra película favorita o la película que por alguna razón os ha marcado la vida. Pues eso es lo que he hecho antes de sentarme a escribir sobre la mía. Se lo he preguntado a amigos y conocidos, de ambos géneros e incluso a personas amigas de personas amigas. De mi generación. Las mejores respuestas, en mi humilde opinión, son las que salen espontáneamente, como un pedo. En este caso me tengo que quedar con la respuesta de mi amiga G, que se ha salido del guión. Quien lo iba a decir, siempre tan comedida y tan discreta ella… —Solamente se me ocurren películas infantiles—ha dicho — “Pesadilla antes de Navidad”, “Mi vecino Totoro” y “Resacón en Las Vegas” (Toda la saga) — ha añadido G.

Si no recuerdo mal se armó un gran revuelo cuando la infanta Leonor dijo en una entrevista que su director de cine favorito era Akira Kurosava y no sé cuántas barbaridades más. Ahora me doy cuenta de que no puedes juzgar a los “Edukadores” (con K) de los hijos ajenos ni entrometerte en “La vida de los otros”. Solo le pido a Dios que Marcelino, el hijo de G, cuando sea mayor le dé más al pan que al vino. Y que la vida no me sea indiferente. ¡G, “Cuenta conmigo”!

Luego está mi amiga B, que es especial. Pero especial en plan guay. Sobre mi conversación con ella no mencionaré “Titanic” porque sería una lástima tirar por la borda (nunca mejor dicho) treinta años de “Amistades peligrosas” y porqué este escrito no va de desvelar “Secretos y mentiras”. Solamente espero que esto que voy a decir no acabe con dos “Mujeres al borde de un ataque de nervios”, pero si una persona elige “Rompiendo las olas” y “Qué fue de Baby Jane” como películas favoritas es que es toda “Sentido y Sensibilidad”. Romántica quizás no, aunque sí que es una “Rebelde sin causa” que flipa con “Kill Bill”, les muestra a sus alumnos “La naranja mecánica” y que a cada paso que da “Mar adentro” está pensando en la película “Tiburón”, que dice que es la que más le marcó. Y esta vez se olvidó de mencionar “Ben Hur”, pero ya lo sabíamos de antes. La vio en el cine cuando tenía seis meses y pesar de que dura diez horas, la aguantó enterita. Quien dice meses, dice años. Y quien dice diez horas dice cinco (y no hace falta hacer la rima).

El que más me ha hecho reír ha sido el padre de mi hijo. Ha pasado del “me-lo-tengo-que-pensar” poniendo cara de “esto-no-va-conmigo” a recitarme el catálogo de su videoteca. Primero ha mencionado su obsesión por Steven Spielberg y por los OVNIS: “Encuentros en la tercera fase”, título muy adecuado en momentos de la remontada del coronavirus. Y “ET”…Aiiii… ET…¡Cuánto Lloré! Otras personas (madres de la escuela y monologuistas) han mencionado ET y cuánto les marcó la infancia. Yo lloré mucho por ET, pero no en el cine, porque no me llevaron a verla. Creo que hubo dos niños en España que no la vimos en el cine: yo y Serafín Zubiri. A mí al menos me dejaron hacer el álbum. Lo siento Serafín. Pringao!

Resulta que Jorge Sanz era el actor español que mejor besaba en la pantalla. En los noventa. Y resulta que una vez un amigo extranjero que estaba estudiando español leyó esto en una revista y me preguntó tímidamente ¿qué es la pantalla? Pensando que era una parte del cuerpo. No quise saber que parte se había imaginado. Algún agujero negro. “¿Qué son los agujeros negros?” Le pregunta Woody Allen a una prostituta negra en “Desmontando a Harry”. La definición científica que le da es una de esas frases míticas que permanecen en tu cerebro: Al menos en el mío. La prostituta negra contesta: “Con lo que yo me gano la vida”. Genial.

Se ve que antes de venir a Barcelona, continuamos con el padre de mi hijo, que es argentino, se pensaba que en España solo había gitanos viviendo en caravanas y mujeres libidinosas. Es lo que tiene que Imanol Arias y Bigas Luna fueran el actor y el director más exportados. Ya en la edad adulta ambos coincidimos en nuestra especial predilección por “Todos nos llamamos Alí” del director alemán Rainer Werner Fassbinder. La vimos juntos. Igual que “Fitzcarraldo”, “Esperando la carroza” y “Scary Movie” (Bueno esa la vio solito mientras yo miraba “Pasión de Gavilanes”… ¿Quién es ese hombre?…)

Recapitulando, entre las películas preferidas de la peña hay pocas comedias. ¿Será que estamos condicionados por los Oscar y los rankings ya existentes de las grandes películas de la historia del cine? A pesar de esto, dos varones de distintos ámbitos han coincidido en señalar como primera opción la comedia “Amanece que no es poco”. También ha sido elegida number one “Mujeres al borde de un ataque de nervios”. Otras comedias destacadas, aunque de segundas opciones: “La vida de Bryan” y “Teléfono Rojo: Volamos hacia Moscú”.

Seguimos. Los machos alpha que han participado, desinteresadamente (como el resto), han elegido películas de tíos: “Siete samuráis”, “Testigo de cargo”, “Centauros del desierto”, “Reservoirs Dogs”, “Grupo Salvaje” y Braveheart”, y también una de más unisex: “Pulp Fiction”.

Las respuestas más elegantes: “Con la muerte en los talones”; “París, Texas” y “Blade Runner”. La más esperada y sin embargo poco mencionada: “El Padrino” (la interesada está casada con un siciliano). La más sorprendente: “Lily Marleen”. Las más femeninas: “Los amantes del círculo polar”, “Armas de mujer”, “Amelie”, “Chocolat”, “Dirty Dancing” y “Flash Dance”.

Una diva como dios manda ha defendido su reinado y ha contestado, sin titubear, “Cabaret”. Entre las personas de noble corazón y poco postureo ha triunfado “La vida es bella”. Las que no he visto: “En busca de la felicidad”, Los Intocables” “Cinema Paradisso” y The Bucket List”. Las más políticas: “Before the rain” y “Un lugar en el mundo”. Las más fantástica: “Eduardo Manos Tijeras”. La más indie: “Sexo, amor y cintas de video”. La de más buen rollo: ”Litle Miss Sunshine”. No ha faltado la mención a “Indiana Jones”, “Superman”, “La Historia Interminable” y “Karate Kid”.

Las grandes ausentes, que yo pondría en mi lista: “El ángel exterminador”, “Apocalipsy Now”, “Funny Games”, “Cuentos de Tokio”, “Los Crímenes del Dr. Mabuse” y “Una Historia Verdadera”.

Si me he dejado alguna, se admiten reclamaciones.

Retomo la idea con la que he empezado. Es decir, la idea de que yo elijo como película de mi vida la que me sale de los cojones (que no tengo). La cosa es que quiero terminar con una sonrisa de cine (No he dicho happy ending para no confundir al personal). Se abre el telón y se ve un grupo de gitanos y al final dos policías… – ¿Cómo se llama la película? – Los últimos sus muráis. Fin

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